Todo por un sueño (segunda parte)

Todo por un sueño (segunda parte)

Viene de la primera parte 

Aposté fuerte despertándome cada día con una nueva motivación, opté por sacar la mejor versión deportiva de una persona que quería volver a ponerse un dorsal, sentir la presión competitiva, calzarse unas zapatillas de clavos y alargar la zancada al máximo por la calle 1 de la pista de atletismo que nos vio nacer y crecer como atletas, deportistas y personas en Elche. Además, pensar que toda esta aventura podía ser compartida junto a mi alma gemela encendía más aún las ganas por querer entrenar y la motivación por llegar a sentir la fuerza del 2x1 en la pista como en muchas competiciones anteriores había sido, pero ésta carrera tenía un carácter muy especial, ya que iba a ser en nuestra casa y junto a nuestra gente, algo que siempre habíamos deseado durante nuestra época de atletas profesionales.

Me puse manos a la obra para lograr un grupo de trabajo que complementase las horas de preparación física-específica y cubriesen la parte del entrenamiento invisible para compensar el tiempo tan ajustado que quedaba para llegar en la mejor forma posible al Campeonato de España. Mari Luz Esteso y Cristina Laosa se encargaron de la parte de Dietética y Nutrición con el seguimiento alimenticio, control de peso semanal, análisis de masa corporal y pautas de nutrición y adaptaciones de composición muscular. Alfredo Pérez y su equipo de fisioterapia serían los responsables de la recuperación deportiva y muscular poniendo las piernas y espalda a punto para aguantar mayores cargas de trabajo, junto a Alex García para descargar piernas tras los días de series o salidas exigentes en bici, así como la ayuda de Ángel, recuperador físico del Elche C.F para un trabajo de fortalecimiento individualizado y semanal específico para evitar descompensaciones y sobrecargas por la intensidad de las sesiones de carrera.

De la parte motivadora y apoyo psicológico se iban a encargar, sin saberlo, todas esas personas que de una manera u otra forman parte de nuestra vida deportiva en entrenamientos, carreras y comparten siempre con ilusión el día a día 

De la parte motivadora y apoyo psicológico se iban a encargar, sin saberlo, todas esas personas que de una manera u otra forman parte de nuestra vida deportiva en entrenamientos, carreras y comparten siempre con ilusión el día a día. Traté de hacerles sentir partícipes y parte activa de la preparación compartiendo algunas sesiones de entrenamiento, mis sensaciones y la mejora física semana a semana, con el fin de que también sintiesen poco a poco que todo iba por buen camino y ellos iban a poder llenar esa grada en la pista de Elche el día de la final para que estuviesen igual de ilusionados e involucrados siendo protagonistas del “Elche nos espera”.

Marzo y abril fueron meses de acumular kilómetros de rodajes y trabajo de fuerza, a su vez tuve que vencer el trauma a volver a subir en bicicleta, ya que desde hace un tiempo practicar ciclismo se había convertido en la mejor “herramienta” de trabajo aeróbico para evitar sobrecargas musculares, pero tras el accidente sentía mucho respeto a volver a subirme a la bici. Decidí quitarme el miedo, armarme de valor y volví a la carretera sobre las dos ruedas. Hubo muchos días de entrenamiento de técnica de carrera, dunas, sesiones de bodyjump, trabajo de velocidad con chaleco, gimnasio, circuitos y cuestas sin tocar en exceso la pista de atletismo. Sabía que iba muy justo a nivel de preparación, pero confiaba muchísimo en mi método deportivo basado en la experiencia y aprendizaje obtenidos y sufridos junto a los entrenadores que han pasado por toda nuestra carrera deportiva. Era el momento más indicado para poner en valor, revisar  todo aquello aprendido, anotado y guardado en todos los cuadernos y libros de entrenamiento que siempre me han acompañado, además de poner en práctica de nuevo los conocimientos adquiridos a nivel de formación académica. Quería volver a ser mi propio míster, experimentar mi exigencia sobre mi yo atleta-mediofondista y crear mi propia planificación deportiva con la dificultad añadida de tener una actividad laboral diaria y en la que había encajar a la perfección las horas de trabajo, entrenamiento y descanso.

Quería volver a ser mi propio míster, experimentar mi exigencia sobre mi yo atleta-mediofondista y crear mi propia planificación deportiva con la dificultad añadida de tener una actividad laboral diaria y en la que había encajar a la perfección las horas de trabajo, entrenamiento y descanso

Llegó mayo y la primera competición de verdad tras dos años alejado de las pistas, el último día que me había puesto un dorsal en una gran competición fue en el Campeonato del Mundo de pista cubierta de Veteranos en Budapest (Hungría) en marzo de 2014, donde cometí barbaridad de viajar con un rotura muscular en el gemelo que me tuvo totalmente parado durante todo el mes previo a esa carrera y aún así fui capaz, todavía me pregunto y no me explico cómo lo conseguí, de llegar a la final y acabar en 5ª posición, pero el tener que estar durante tanto tiempo preocupado de una nueva lesión, apenas poder disfrutar físicamente de esa bonita competición y no poder dar ni un solo apoyo sobre el suelo en el que no estuviese preocupado por esa molestia me generó durante un tiempo un alejamiento de las pistas y no querer saber nada de todo lo que tuviera que ver con zapatillas de clavos y exigencia. Dos años después, volver a la pista de Moratalaz en Madrid fue muy especial, además tuve la inmensa fortuna de compartirlo con mis amigos en un inolvidable fin de semana. Este retorno competitivo me llenó de confianza, me puso en su sitio a nivel físico y me ayudó a vencer el gran respeto, miedo en ocasiones, a ponerme las zapatillas de clavos. Fue de las veces que lo he pasado peor en el calentamiento que en la competición en sí, tenía fobia, inseguridad y excesivo respeto a realizar los apoyos firmes sobre la pista con toda la fuerza y libertad que mis piernas me pedían, ya que una parte de mí pensaba que me iba a volver a romper muscularmente, que los gemelos y los sóleos se quejarían demasiado hasta ocasionar alguna contractura o rotura muscular como en algunas ocasiones anteriores. Pero una vez que sentí después del pistoletazo de salida que eso no iba a ocurrir, intuí que no me iba a romper corriendo y me dejé llevar por un buen estado de forma. Conseguí entrar con satisfacción y felicidad tras dos vueltas a la pista llenas de sufrimiento físico, pero llenas de mucho placer psico-mental. Siempre recordaré cuando llegué a la meta teniendo una ligera idea del tiempo realizado con la enorme satisfacción de volver a sentirme atleta y mirar a la grada y tener a mi grupo de amigos igual de felices o más que yo por volver a verme sonreír. ¡Había vuelto a la pista, sólo me faltaba tener a mi hermano al lado!

Falta un mes y dos semanas para el gran día, todo sigue por muy buen camino, sigo perdiendo algo de peso de forma paulatina a la vez que aumentan los niveles de fuerza, las sensaciones entrenando acompañan, voy afinando y mis piernas empiezan a estar como a mí me gustan, llegan semanas de empezar a trabajar duro en la pista y las temidas y ansiadas series a altos ritmos con alguna que otra pájara. Todo marcha según lo programado con dos competiciones más a principios de junio en Alicante y San Juan, donde ya me olvido de los problemas musculares y no sufro preocupándome por los dolores previos. Es ahora cuando ya disfruto de poder ponerme el dorsal con fuerza y confianza para seguir otorgándome ese sentimiento de estar vivo y haciendo lo que más me gusta donde más feliz me siento.

Empieza la cuenta atrás, última semana con todo el trabajo posible realizado dentro de las limitaciones de tiempo desde el comienzo del periodo de preparación, Juan Carlos ya había anunciado finalmente que no podría estar participando en el Campeonato. Hubiera cambiado todo lo bueno experimentado en ese fin de semana para que él hubiese podido competir, mi hermano es un atleta que desde hace más de 14 años nunca ha podido realizar una temporada completa de entrenamientos y competiciones por las malditas lesiones y que todavía sigue con más ganas aún por volver a disfrutar de la competición, todo esto dice mucho de su ímpetu y de su fortaleza interior además del sufrimiento interno que ello conlleva. Pero como ya le dije y él sabe; ”Si corro yo, es como si corrieses tú, sólo nos vale lo que tú y yo sabemos, queremos algo grande y voy a por ello por ti y por nuestra gente, para eso somos el 2x1, dos hermanos, un solo atleta”.

Estaba inscrito en las dos pruebas que siempre hemos dominado y en las que nos hemos especializado desde que empezamos a entrenar hace 25 años junto a Pedro Lapaz, la persona-entrenador que más ha influido en nuestra carrera deportiva y a quien le debemos mucha parte de todo lo aprendido y agradeceremos siempre su entrega, dedicación y enseñarnos cómo amar este deporte que es nuestra filosofía de vida. Yo quería disfrutar al máximo de este Campeonato Nacional para Veteranos, por lo que finalmente opté por participar en 1.500 m.l. y 800 m.l, dos finales en categoría M-35 que iban a gozar de un altísimo nivel por el currículum, estado de forma y experiencia de los compañeros y amigos (Juanra Pous, Roberto Sotomayor, Octavio Pérez, Juan Antonio Gil, Luis Prieto, Gregorio Vacas Albert Cebollero, Manuel Torvisco…) con los que iba a compartir línea de salida. Como decía a todo el mundo, van a ser dos finales de muchísima emoción, igualadas y por las que merecerá la pena ir a ver esta competición, así como este campeonato en sí que será una buena oportunidad para inspirarse, poder sentir e impregnarse de lo que significa el atletismo veterano, una forma muy especial de entender y vivir nuestro deporte en uno de su estados más puro.

CONTINUARÁ...

Posted on 07/09/2016 0 2731

Dejar un comentarioLeave a Reply

Debe iniciar con la sesión iniciada para poner un comentario.
Ant.
Sig.